La flacidez facial —el óvalo que se desdibuja, la papada que aparece, el cuello que pierde tensión— es una de las consultas más habituales en medicina estética. Hoy hay varias opciones sin cirugía, y la pregunta útil no es cuál es «la mejor», sino cuál encaja con el grado de flacidez, la calidad de la piel y lo que cada persona espera. Este es un resumen de cómo funcionan, qué dicen los estudios y dónde están sus límites.
En resumen: sin cirugía se puede mejorar una flacidez leve o moderada. El ultrasonido focalizado trabaja en las capas profundas y suele hacerse en una sesión; la radiofrecuencia y EMFACE, en varias; los inyectables mejoran la calidad de la piel y el volumen, y los hilos reposicionan de forma mecánica. Ninguna sustituye a un lifting cuando sobra mucha piel, y la elección depende de la zona, de la piel y de lo que esperas.
Por qué aparece la flacidez
Con los años la piel fabrica menos colágeno y elastina, la grasa de la cara cambia de volumen y de posición, el hueso se remodela y los ligamentos que sostienen los tejidos se relajan. El sol, el tabaco y los cambios de peso aceleran el proceso. Como intervienen varias capas, ninguna técnica actúa sobre todas a la vez, y por eso a menudo se combinan.
Las opciones, de un vistazo
| Técnica | Dónde actúa | Sesiones habituales | Cuándo se valora | Encaja mejor en |
|---|---|---|---|---|
| Ultrasonido focalizado (HIFU) | Capas profundas, incluido el SMAS | Una, con revisión | A los 3-6 meses | Flacidez leve o moderada de óvalo, papada, cuello y cejas |
| Radiofrecuencia | Dermis | Varias | Al terminar el protocolo y en los meses siguientes | Piel fina o con poca firmeza, cuando se busca un cambio moderado |
| Radiofrecuencia con estimulación muscular (EMFACE) | Piel y músculo | Varias (en el estudio citado, cuatro, una por semana) | Semanas y meses tras el protocolo | Tercio superior y medio, sin agujas |
| Inyectables y bioestimulación | Dermis y volumen | Según el producto | Según el producto | Calidad de la piel y pérdida de volumen que acentúa la caída |
| Hilos tensores | Tejido subcutáneo | Un procedimiento | Al momento y en los meses siguientes | Reposicionar tejidos cuando la piel aún tiene buena calidad |
Es una orientación general: el número de sesiones y el momento de valorar dependen de cada persona y de cada equipo.
Ultrasonido focalizado (HIFU)
El ultrasonido focalizado concentra energía en puntos de las capas profundas —incluido el SMAS, la capa sobre la que también trabaja la cirugía— y crea pequeñas zonas de calor que estimulan la formación de colágeno. El efecto es progresivo y se valora en los meses siguientes.
Qué dicen los estudios: en un estudio prospectivo con evaluadores ciegos, 30 de 35 pacientes mostraron una elevación de la ceja clínicamente apreciable a los 90 días, con una media de 1,7 mm (Alam et al., J Am Acad Dermatol, 2010). Una revisión sistemática de 2025 con 45 estudios describe mejoras de la flacidez sobre todo en el tercio inferior, el cuello y la zona de los ojos, con efectos adversos leves y pasajeros en menos del 5 % de los pacientes, y señala que faltan protocolos estandarizados y datos a largo plazo (Haykal et al., Aesthet Surg J, 2025).
En consulta usamos Ultherapy Prime, que incorpora ecografía para ver las capas durante el tratamiento.
Radiofrecuencia
La radiofrecuencia calienta la dermis de forma controlada para estimular la producción de colágeno. Suele hacerse en varias sesiones y es más superficial que el ultrasonido focalizado. Una revisión sistemática que analizó 121 artículos encontró mejoras en la flacidez y la elasticidad de cara y cuello, con más satisfacción en quienes buscaban un cambio moderado (Austin et al., Lasers Surg Med, 2022). Algunos equipos que usamos: EXION, Exilis e INDIBA.
Radiofrecuencia con estimulación muscular (EMFACE)
Combina radiofrecuencia con estimulación eléctrica de alta intensidad de los músculos de la cara (HIFES). En un estudio prospectivo con 37 pacientes tratados en la frente, la ceja subió de media entre 2,3 y 3,2 mm a las 24 semanas y mejoraron las líneas de la frente y las patas de gallo (Frank et al., Aesthet Surg J, 2025). Es una tecnología reciente y los estudios publicados son todavía pequeños y sin grupo de control, así que conviene tomar los datos con prudencia. Más información sobre EMFACE.
Inyectables y bioestimulación
No tensan como un lifting, pero pueden mejorar la calidad de la piel o reponer volumen que, al perderse, acentúa la caída. En una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2026, de la que es coautora la Dra. Ava Guila Ardila, el ácido hialurónico enriquecido con aminoácidos se asoció, en 11 estudios, a menor gravedad de las arrugas y mayor grosor dérmico; los autores piden estudios prospectivos más amplios para confirmarlo (Mosteirin et al., J Cosmet Dermatol, 2026). Otra opción para la calidad de la piel son los polinucleótidos.
Hilos tensores
Reposicionan los tejidos de forma mecánica y estimulan colágeno a su alrededor. Un metaanálisis de 26 estudios recoge como complicaciones más frecuentes la inflamación (35 %), los hoyuelos en la piel (10 %) y las alteraciones de la sensibilidad (6 %), menos frecuentes con hilos reabsorbibles, y una satisfacción que baja del 98 % justo después al 88 % a largo plazo (Niu et al., Aesthetic Plast Surg, 2021). Lo contamos con más detalle en hilos tensores: qué son y cuándo tienen sentido.
Zona por zona
Cejas y párpado superior
Cuando la ceja desciende, el párpado parece más cargado. Es la zona donde más se ha medido el efecto del ultrasonido focalizado y de EMFACE, con elevaciones de la ceja de pocos milímetros. Si lo que sobra es piel del párpado, se valoran técnicas específicas, como el Plexr cuando el exceso es leve, o la cirugía cuando es mayor.
Óvalo y línea mandibular
El descenso de los tejidos de la mejilla desdibuja la mandíbula y marca las «líneas de marioneta». Aquí suelen combinarse una técnica de tensado (ultrasonido o radiofrecuencia) con la reposición de volumen donde se ha perdido, porque la falta de soporte también acentúa la caída.
Papada
Antes de elegir técnica hay que distinguir qué predomina: flacidez de la piel, grasa o ambas. Si predomina la flacidez, el ultrasonido focalizado y la radiofrecuencia tienen sentido; si predomina la grasa, el enfoque es otro, y en algunos casos lo indicado es cirugía.
Cuello y escote
La piel del cuello es fina y muestra pronto el paso del tiempo y del sol. Además de tensar, suele hacer falta trabajar la calidad de la piel, y la protección solar diaria es parte del tratamiento.
Combinar técnicas
Como la flacidez afecta a varias capas, es habitual combinar una técnica que actúe en profundidad con otra que mejore la piel o el volumen. No hay un protocolo único que sirva para todo el mundo: el orden y el tiempo entre sesiones los decide el médico según la técnica y la respuesta de cada persona.
Cómo es una sesión
Con el ultrasonido focalizado se notan pulsos de calor y pequeños pinchazos, más intensos sobre el hueso; no hace falta anestesia general y se puede volver a la actividad habitual, aunque la zona puede quedar algo enrojecida o sensible unos días. La radiofrecuencia se percibe como un calor intenso y progresivo. Con EMFACE se notan contracciones de los músculos de la cara junto con calor. Los inyectables y los hilos se hacen con anestesia local y pueden dejar inflamación o pequeños hematomas los primeros días.
De qué depende el precio
De la técnica, de las zonas que se tratan, del número de sesiones y de si se combinan varias. Por eso el presupuesto se da después de la valoración, cuando se sabe qué conviene en tu caso.
Cuándo no bastan
Cuando hay mucho exceso de piel, bolsas de grasa marcadas o una caída importante del cuello, ninguna técnica sin cirugía va a dar un resultado comparable al de un lifting quirúrgico. En esos casos lo honesto es decirlo y, si la persona lo desea, derivarla a cirugía plástica. También hay situaciones en las que conviene esperar —embarazo, lactancia, infecciones activas, algunos implantes o enfermedades—, que se revisan en la valoración.
Cómo se decide
En la valoración se mira el grado de flacidez, el grosor y la calidad de la piel, el volumen, la historia médica y, sobre todo, qué te gustaría cambiar y cuánto tiempo puedes dedicarle. Con eso se decide si conviene una técnica, una combinación o ninguna. Algunos equipos están solo en una de nuestras dos sedes: si te interesa uno en concreto, pregúntanos antes de pedir cita.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor para la flacidez facial, el HIFU o la radiofrecuencia?
Ninguno es mejor para todo el mundo. El ultrasonido focalizado llega a capas más profundas y suele hacerse en una sesión; la radiofrecuencia trabaja más en la dermis y suele necesitar varias. La elección depende de la zona, del grado de flacidez y de la piel.
¿Cuándo se ven los resultados?
En las técnicas que estimulan colágeno el cambio es progresivo y se valora a los 3-6 meses. Varía mucho de una persona a otra.
¿Sustituyen a un lifting quirúrgico?
No. Pueden mejorar una flacidez leve o moderada, pero no retiran el exceso de piel. Cuando la flacidez es marcada, la cirugía suele ser la opción indicada.
¿Puedo combinar varias técnicas?
Sí, es habitual. El médico decide el orden y el tiempo entre una y otra.
¿Dónde puedo valorarlo en Madrid?
En Harmony by Agas, en Coslada y Torrelodones. Puedes pedir una valoración desde el formulario de contacto.
Artículo divulgativo. No sustituye una valoración médica individual.